Personalmente he sido expulsado de casinos en todo el mundo. Desde casinos de Monte Carlo hasta Africa, Tasmania, el Caribe, New Jersey, Nevada y muchos mas han solicitado que me abstenga de jugar blackjack en sus establecimientos, usualmente sugiriendo que juegue algún otro de sus juegos. Los juegos como el Craps y la ruleta son juegos de azar. Siendo un apostador profesional desde 1960, no creo en tomar riesgos. Solo juego blackjack que, siendo un jugador experimentado, me da una ventaja matemática sobre el casino.
Mi carrera como jugador duró más de 20 años porque era capaz de disfrazar el conteo de cartas en muchas formas. Me volví conciente de la actitud de los casinos hacia los que cuentan, como determinaban las habilidades de una jugador, y como reaccionaban después de haberlas determinado y aprendí a reaccionar a sus decisiones.
Los contadores de cartas y los jefes de fosa han estado en contra desde la introducción del conteo de cartas. Los empleados del casino son solo eso, empleados - trabajan sus ocho horas al día, cinco días a la semana. La mayoría no sabe el tiempo y el esfuerzo que toma el volverse un contador de las cartas exitoso. Cuando ven a alguien “jugando” por algunas horas, ganando más de lo que ellos ganan en una semana, es natural que sientan resentimiento. Los casinos usan todo tipo de medidas para contrarrestar a los jugadores habilidosos: revolver de forma especial, no repartir a un sospechoso de contar si aumenta su apuesta y, por supuesto, evitar que un contador juegue en la mesa.