
Para numerosos casinos de todo el mundo, el flujo de dinero que proporcionan los apostadores high rollers se convierte en una de las principales fuentes de efectivo que pueden recibir estas casas de apuestas. La fidelidad mostrada por los apostadores de altos stakes, sin embargo, en ocasiones puede convertirse en un obstáculo. Esto es lo que sucedió con el apostador Harry Kakavas y el casino Crown.
Kakavas fue uno de los primeros clientes high roller del casino Crown, llegando a utilizar en varias oportunidades el jet corporativo del casino para hacer viajes de apuestas.
Con los años Kakavas fue acumulando una cantidad de deudas de juego tan grande que ahora debe enfrentarse a un juicio por parte del prestigioso casino. Según el casino, Kakavas le adeuda unos $35 millones, cantidad de dinero apostada durante el último año en sus mesas de juego.
Vale destacar que el caso del casino Crown es solo uno de los que acusaron a Kakavas por deudas impagas. Según estimaciones, la cantidad de dinero adeudada por Kakavas a distintos establecimientos de juego y apuestas ya supera los $50 millones. Entre sus prestatarios, además de los casinos, figuran numerosos familiares, socios de negocios, amigos y hasta la Australian Taxation Office.
Según ha comentado en numerosas ocasiones Kakavas, quien tenía varias compañías de inversiones, aparentemente el casino Crown estaría ligado con su incapacidad para controlar las cantidades de dinero que deja en las mesas de juego.
Desde el año 1995 asegura tener una incontrolable adicción al baccarat. Como ha sido demostrado por la corte, sin embargo, el casino no ha tenido una participación decisiva en este aspecto.